20 - Más Allá de la Ilusión
ÉSTA ES LA única distinción entre el sueño y lo real: la realidad te permite dudar, el sueño no… Para mí la capacidad de duda es una de las grandes bendiciones de la humanidad. Las religiones se han convertido en enemigas porque han estado cercenando las mismísimas raíces de la duda. Hay una razón de por qué han hecho esto: porque quieren que la gente crea en ciertas ilusiones que han predicado…
¿Por qué personas como Gautama el Buda han insistido tanto en que toda la existencia —excepto tu ser observador, excepto tu consciencia— simplemente es efímera, hecha del mismo material del que están hechos los sueños? No están diciendo que estos árboles no están aquí, no están diciendo que esos pilares no están allí. No lo malinterpretes a causa de la palabra «ilusión»… Aunque se haya traducido así, no es la palabra correcta, porque la ilusión no existe: existe la realidad. Maya está precisamente en el medio: casi existe. En cuanto a las actividades cotidianas, pueden tomarse como una realidad, pero sólo en el sentimiento esencial, desde la cumbre de tu iluminación, esa realidad se vuelve irreal, ilusoria.
-Osho, The Great Zen Master Ta Hui, cap. 12
Comentario:
La mariposa de esta carta representa lo externo, aquello que se está moviendo constantemente, aquello que no es real sino
una ilusión. Detrás de la mariposa está el rostro de la consciencia mirando hacia su interior, hacia aquello que es eterno. El espacio entre los dos ojos se ha abierto, revelando el loto del desarrollo espiritual y la salida del sol naciente de la consciencia. Mediante la salida del sol interior, nace la meditación.
Esta carta nos recuerda que no miremos hacia afuera en busca de lo real, sino que miremos hacia adentro.
Cuando nos concentramos en lo externo, a menudo nos vemos bloqueados por los juicios (esto es bueno, esto es malo, quiero esto, no quiero aquello). Estos juicios pueden mantenernos atrapados en las ilusiones, en nuestro adormecimiento, en nuestros viejos hábitos y normas. Abandona la mente que opina y ve hacia adentro. Allí puedes relajarte en tu más profunda verdad, donde ya se conoce la diferencia entre sueños y realidad.
15 Junio 2009
EL ZEN DICE que si dejas el conocimiento (y dentro del conocimiento se incluye todo, tu nombre, tu identidad, todo, ya que te ha sido dado por otros), si abandonas todo lo que los demás te han dado, tendrás una cualidad totalmente diferente en tu ser: la inocencia.
EL NIÑO PUEDE volverse consciente únicamente si en su vida pasada ha meditado lo suficiente, ha creado suficiente energía meditativa para luchar contra la oscuridad que trae la muerte. Así, con ésta, uno simplemente se pierde en el olvido, pero luego, de repente, encuentra un nuevo vientre y se olvida completamente del cuerpo viejo. Hay una discontinuidad. Esta oscuridad, esta inconsciencia, crea la discontinuidad.
La energía del todo te ha poseído. Estás poseído, va no existes más: existe el todo. En este momento, mientras el silencio penetra en ti, puedes entender su significado, porque es el silencio que experimentó Gautama el Buda, es el mismo silencio de Chuang Tze, de Bodhidharma, de Nansen… El sabor del silencio es el mismo.
La meditación actúa poco a poco; en cambio, un buen grito del maestro, inesperado, en una situación donde el discípulo estaba haciendo una pregunta y el maestro salta, grita, o le pega, o le saca por la puerta, o salta sobre é… Tales métodos, tan expeditivos, nunca se habían conocido: surgieron del mismo genio creativo de Ma Tzu, quien hizo que mucha gente se iluminara.
A menos que abandones tu personalidad, no serás capaz de encontrar tu individualidad. La individualidad la proporciona la existencia; la personalidad es impuesta por la sociedad. La personalidad es una conveniencia social.
El conflicto está en el hombre. A no ser que se resuelva ahí, no puede ser resuelto en ningún otro lado. La política está dentro ti; es entre las dos partes de la mente. Existe un puente muy pequeño. Si ese puente se quiebra por algún accidente, a través de algún defecto fisiológico o otra cosa, la persona se vuelve dividida, la persona se convierte en dos personas y el fenómeno de la esquizofrenia o personalidad escondida sucede.
Un maestro Zen no es un simplemente un profesor. En todas las religiones sólo hay profesores: te enseñan cosas que tu no sabes, pero te piden que creas porque no hay forma de traer estas experiencias a la realidad objetiva. El profesor tampoco las ha conocido: tan sólo las ha creído, y lo que hace es transferir esta creencia a otro. El Zen no es el mundo del creyente, no es para los que tienen fe. Es para aquellas almas atrevisas que pueden despojarse de todas las creencias o no creencias, las dudas, la razón, la mente, y entrar simplemente en su pura existencia sin límites.
Cuando tú abres lo fundamental, inmediatamente se derrama un torrente en ti. Tú ya no eres mas un ser humano corriente – tú has trascendido. Tu vislumbre ha llegado a ser el de toda la existencia. Ahora tú ya no estas mas separado – has encontrado tus raíces.
Transformar los bloqueos en un salto hacia adelante es la auténtica función de un maestro. El psicoterapeuta simplemente te pone parches, ésa es toda su tarea: no está ahí para transformarte. Necesitas una metapsicología; la psicología de los budas.